I La groflación
La agroflación. “Un asesinato silencioso “
A. Barrantes Lozano
Es curioso por no decir preocupante que los grandes titulares de los periódicos se centren, antes de forma justificada, después con menos justificación, en contarnos los encuentros y desencuentros de nuestra clase política, indiferente es que sean amigos o enemigos, lo importante es que la cosa venda. Los desencuentros no dejan de ser sino síntomas de desafecto y si son noticias es porque buscan el hueco que va dejando la tan de ala caída prensa del corazón que al fin parece tocar fondo entre la audiencia televisiva. Lo sorprendente es que la noticia de amores y desamores recae en la prensa escrita, esa que llamamos seria, que ha encontrado su filón en las desavenencias de unos y otros dentro del terreno político. Al fin son casos que han de dirimir entre ellos pues ellos son los se repartirán las parcelas de poder. Valga esto para vencedores y vencidos, aunque se note más entre los vencidos.
Digo que estas noticias grandilocuentes que ocupan los grandes titulares y carentes de interés ocultan otras realmente preocupantes y que por su tratamiento informativo pueden pasar desapercibidas. Así fue como me encontré en la prensa nacional, en una columnita, en esas páginas ininteligibles para los profanos como es la sección de economía, un pequeño pero terrible titular, no era otra cosa que una nota de la ONU, organismo que hay que suponer bien informado que decía: “La ONU califica de asesinato en masa la subida de los alimentos”
Que los pobres siempre han tenido dificultad de obtener su botín, es algo con lo que la sociedad, concretamente la sociedad occidental, es algo, repito, que da por asumido. Que todavía, para vergüenza propia y ajena, haya gente que muera de hambre en el centro de esa África tribal, castigada por terribles sequías o inundaciones a destiempo, el saqueo y rapiña de sus dirigentes y otras tantas calamidades es algo a lo que estamos acostumbrado. Un sin fin de ONGs tiene justificada su existencia en estos problemas que creíamos que no obedecían a otra cosa que a la desigual distribución de los bienes, el analfabetismo y el despotismo de gobernantes megalómanos e ignorantes, pero al parecer la cosa va más allá. “El aumento global de precio de los alimentos está llevando a un silencioso asesinato en masa en los países más pobres del mundo”, asegura Jean Ziegler encargado de las Naciones Unidas para asuntos relativos a la alimentación. Quiero pensar que Jean Ziegler es una autoridad en esto y que fundados argumentos debe tener para soltar tan rotunda afirmación.
¿Qué está ocurriendo para que esta autoridad remate sus declaraciones con una afirmación terrible como es la de decir: “El hambre no es cosa del destino desde hace mucho tiempo. Más bien hay un asesinato detrás de cada víctima. Es un silencioso asesinato en masa.. la globalización de la monopolización de los ricos en la tierra” y continúa: “Tenemos una multitud de empresas, especuladores y bandidos financieros que han convertido en salvaje un mundo de desigualdad y horror”
El Sr. Bon Ki Moon, Secretario General de la ONU, en la misma línea advierte que si no se gestiona adecuadamente, el encarecimiento de los productos básicos podría provocar importantes perjuicios al crecimiento económico mundial e incluso a la seguridad.”
Después de conocer, de tan ilustres expertos, estos mensajes, no cabe otra opción que el reflexionar sobre este tipo de noticias que por sí solas provocan zozobra en las mentes más templadas.
El hambre, que como la malaria, la consideramos propia de ciertas zonas endémicas, resulta ahora ser una amenaza seria para los países acomodados y un crimen de lesa humanidad.
Continuará…
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abarrantes @ Mayo 16, 2008